Hay veces que la vida nos hace sentir como muñecos de
trapos, nacimos del amor de una persona a otra, somos muy amados por una
persona, pasan los días y vivimos grandes aventuras en base a grandes sueños de
esa persona, luego empezamos a ser dejados en libreros para terminar bajo una
cama abandonados extrañando esos tiempos hermosos cuando estábamos con esa
persona especial, un día nos encuentra de nuevo y vuelven a darnos cariño, pero
el tiempo nos ha dejado marcas, nuestra tela ya ha percudido y nuestro relleno
a endurecido, aun así sentimos ese algo especial por esa persona y entre juego
y juego volvemos al librero que nos llevo al olvido. Con la esperanza de ser
descubiertos y valorados.
Les dejo unas fotos de mi muñeco de trapo, una replica de mi
hecha hace algunos años, las fotos son recientes.





